Rumbo al Euro y a la dimensión
internacional
Entrevista con JACK LANG, Ministro de Educación de Francia
¿Qué lugar ocupan las formaciones francesas
en Europa y en el plano internacional ?
Nadie
cuestiona la calidad de nuestra enseñanza superior, ya
que se encuentra entre las tres mejores del mundo. El nivel de
la educación de nuestro país es muy alto, pero también
es verdad que la competencia con las universidades norteamericanas
es árdua, por razones que todos conocemos y que nada tienen
que ver con el nivel académico que se imparte.
Hoy en día, contamos con tantas disciplinas
de renombre internacional que resultaría imposible enumerarlas
todas. Por dar un ejemplo donde la competencia es muy fuerte,
citaría el campo de las ciencias, que es una de las disciplinas
con más peso dentro de nuestro sistema y que muchas de
nuestras universidades y escuelas superiores toman como referencia.
Además, hay que tener presente que el
nivel de conocimiento y las competencias de nuestros estudiantes
de Bachillerato es superior al de otros países europeos,
y esto demuestra el éxito de nuestro sistema de educación
primaria y secundaria.
Para concluir, también añadiría
que el hecho de que nuestros estudios superiores tengan una
duración de una media de 5 años (Bac+5), contribuye
a crear programas de calidad comparables a los del resto de
Europa y del mundo.
¿Cuáles son los medios que el Ministerio ha
puesto en marcha para informar y formar a los estudiantes sobre
el Euro?
Desde mucho antes del 2001 estamos multiplicando
los esfuerzos de información sobre el pasaje hacia el
Euro, pero es realmente ahora cuando hay que actuar. Desde 1998,
el Ministerio distribuye unos folletos pedagógicos con
un contenido que va más allá de la simple cuestión
del Euro para interesarse también en el concepto de la
construcción europea.
El Euro es una herramienta indispensable para
la Unión Europea. La adopción de la moneda única
es una importante elección que se tomó en su día
con François Mitterrand y Pierre Bérégovoy,
y que nos ha permitido utilizarla como arma para luchar eficazmente
contra la inflación y contra las variaciones de la tasa
de cambio que debilitaban el franco.
Todo el camino que ya se ha recorrido en vías
de informar a los estudiantes sobre el Euro va a facilitar sin
duda alguna la transición hacia la moneda única
europea. Como ejemplo de la mobilización del profesorado,
el pasado mes de mayo junto con Laurent Fabius, yo mismo pude
constatar el gran trabajo informativo que se estaba llevando
a cabo en el Instituto Molière de París.
En este momento es cuando tenemos que actuar
a una velocidad superior a la que la que hemos llevado hasta
ahora. Sin lugar a dudas, todo esto afecta a los estudiantes
y a los centros educativos superiores, que están también
sometidos a un esfuerzo de información fuera de lo normal
(como la semana del 22 al 27 de octubre, dedicada por completo
al Euro). De todas formas, está claro que no es necesario
llevar a cabo una acción tan didáctica en las
universidades como en los institutos o en los colegios, donde
se distribuirán una especie de maletas pedagógicas
con falsos billetes en Euro y otro tipo de material didáctico.
Todos tendremos que velar para que el periodo
de transición hasta el mes de enero se lleve a cabo sin
problemas. El pasaje hacia el Euro no es un asunto fácil,
pero estoy convencido de que todo el mundo, al menos dentro de
la comunidad educativa, se esforzará para que este periodo
transcurra de la mejor manera posible.
A pocas semanas para la entrada de Francia al Euro, ¿cuáles
son los medios que ha dispuesto el Ministerio de Educación
para promover las formaciones superiores francesas en Europa
y recibir más estudiantes europeos?
Para promover la construcción europea,
el Ministerio puso en marcha hace un año un plan de mobilidad
europea que permite a cada estudiante seguir su itinerario de
formación en muchos países de la UE. Saber cómo
se vive en otros países, más allá de las
fronteras del país de origen, es algo esencial y me parece
que es la mejor forma de construir la nueva Europa.
Nuestro ministerio, junto con Hubert Védrine,
ministro de Asuntos Exteriores, acaba de anunciar además
cuatro medidas que deben facilitar la acogida de estudiantes extranjeros
en Francia, sobre todo europeos:
en un futuro, los centros de educación superior deberán
definir mejor y comprometerse a llevar a cabo una política
internacional más activa. Así mismo, tendrán
que hacer una declaración de acción internacional
en la que precisarán las condiciones particulares de
la inclusión de estudiantes extranjeros en dichos centros;
los organismos competentes a cargo de las cuestiones relativas
al recibimiento de estudiantes extranjeros (CNOUS, EDUFRANCE,
EGIDE
) actuarán conjuntamente, respaldados por
un consejo especial para la acogida de estudiantes de otros
países;
los alumnos que han seguido sus estudios en institutos franceses
del extranjero podrán inscribirse en la universidad de
su elección a partir del mes de febrero del año
en el que terminan su Bachillerato. Esto supone un cambio considerable,
ya que en años precedentes eran muchos los alumnos que
tenían problemas a la hora de realizar la preinscripción
universitaria.
Además, los diplomas franceses se traducirán
a su equivalente en el extranjero para que así se comprenda
mejor el nivel de competencias alcanzado por el titular de una
licenciatura, de un posgrado o de un doctorado.
Este esfuerzo para promocionar mejor nuestra
oferta de formación universitaria también cuenta
con algunas disposiciones administrativas, concretamente la creación
de oficinas exclusivas para los estudiantes extranjeros en las
universidades o la simplificación del procedimiento de
acceso al mercado laboral para los estudiantes extranjeros durante
su carrera universitaria.
El Ministerio se ha comprometido a hacer todo
lo posible para que las universidades y las escuelas de enseñanza
superior favorezcan estos intercambios de estudiantes.
¿Cómo afronta el Ministerio de Educación
su apertura a Europa y al mercado internacional? Se habla mucho
de programas educativos homogéneos pero, ¿en qué
medida esto supondrá una reestructuración del
sistema educativo? ¿Muchas escuelas han llevado a cabo
una primera acción dando a conocer su centro y ofreciendo
a los estudiantes extranjeros la posibilidad de convalidar su
diploma pero, ¿el estatus particular del que gozan hoy
en día las escuelas superiores será cuestionado?
Para empezar, nadie cuestiona la originalidad
de nuestra enseñanza superior, muy adaptada a la situación
de cada estudiante y que responde perfectamente a sus criterios
de elección. Las escuelas superiores ("Grandes Ecoles")
son una de las particularidades de nuestro sistema, y tienen
mucha demanda aunque no respondan al conjunto de criterios establecidos
por el sistema de educación superior francesa. De todas
formas, a pesar de sus éxitos irreprochables y de los
esfuerzos que se han llevado a cabo, les hace falta adaptarse,
ofrecer nuevas vías de formación y, sobre todo,
abrir su proceso de selección a estudiantes extranjeros.
Sin embargo, se han hecho esfuerzos considerables como por ejemplo
los que ha llevado a cabo la Escuela Politécnica, cuando
hace cinco años puso en marcha un concurso especial para
los talentos que llegan de fuera, o los programas internacionales
como los del INSEAD, que son conocidos en todo el mundo.
Nuestra máxima voluntad es que la apertura
de nuestras formaciones superiores a Europa y al mundo sea una
realidad. El primer objetivo es que la enseñanza superior
en Europa se unifique coherentemente bajo unos mismos criterios.
Está claro que esto no se puede conseguir de un día
para otro, ya que existe el peso de la historia, de las tradiciones,
de las realidades culturales propias de cada país, pero
hay que avanzar con decisión para que en un futuro cada
estudiante pueda estudiar en el país que desee. Esto
es lo que se prentende con el dispositivo 3-5-8 que Claude Allègre
había lanzado en Bolonia y que yo mismo ratifiqué
en Praga el pasado 18 de abril con 22 colegas europeos más.
Nuestro objetivo es unificar todos los programas en Europa y
otorgar diplomas comunes para idénticas disciplinas.
Es necesario que la sociedad valore la importancia
de la innovación que supone la introducción de
becas de mobilidad destinadas a facilitar el intercambio de
estudiantes dentro de la UE. Hasta este momento sólo
disponemos del programa Erasmus, pero se ofrecerán 12
000 becas más para que los estudiantes continuen formándose
en el extranjero, y el Ministerio ha previsto doblar esta cifra
el año que viene.
No se trata de hacer promesas en vano, sino
de poner en marcha medidas efectivas y de respetar un método
de trabajo concreto. Para este proyecto de apertura de nuestros
estudios superiores a escala europea e internacional, hemos
procedido como siempre hacemos : un diálogo intenso,
numerosas consultas con la Conferencia de presidentes de las
universidades, con la Conferencia de directores de escuelas
y formaciones de ingenieros, con los sindicatos de estudiantes,
tomando el tiempo de decisión necesario, y mobilizando
a todo el mundo para que estos cambios sean efectivos lo más
pronto posible.
¿Cuáles serán sus consejos a los jóvenes
diplomados que acaban de salir de las escuelas superiores y
de las universidades francesas para que tengan éxito
en el mercado europeo?
Habría que dar tantísimos consejos
El alumno tiene a su alcance todo aquello que conoce por propia
experencia, todo lo que escucha y, además, dispone de datos
estadísticos y de resultados, de estudios sobre la evolución
del mercado laboral
En el fondo creo que cada estudiante debe perseguir
los objetivos que se fija, tener bien claro qué alimenta
sus pasiones, qué es lo que responde a sus cálculos,
y permanecer con los ojos bien abiertos ante las oportunidades
que se le presentan. Además, esto varía de un país
a otro y no se puede hablar de un mercado europeo homogéneo.
Hay que tener en cuenta que la mobilidad puede facilitar la inserción
profesional ya que, una vez obtenido el título deseado,
los jóvenes diplomados pueden estar interesados en cambiar
de región, o de país. Los estudiantes también
deben incorporarse con urgencia al mundo laboral, aunque el puesto
de trabajo que ocupen no corresponda exactamente a sus expectativas
y a su formación. Es importante que sepan que en un primer
empleo una persona no demuestra al cien por cien todo su talento
y todas sus competencias. Es necesario que sean pacientes y que
sean capaces de afirmarse en un su primera experiencia laboral,
y después decidir hacia dónde quieren orientar su
carrera.
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